Venezuela y sus contrastes

 

Venezuela

Durante la creación de Venezuela Dios no escatimó en esfuerzos. Seguramente pensó: “Debe ser un país con ventajas naturales superiores a otras naciones. Eso será lo que la haga destacar y ser merecedora de los más hermosos poemas y canciones que inviten a admirarla, quererla y permanecer en esta tierra”.

Primeramente la dotó de una gran variedad de yacimientos minerales, metálicos y no metálicos, entre ellos oro, diamantes, petróleo, níquel, cobre, níquel y hierro.

Después decidió que el sol resplandecería casi todo el año, pintó unas exuberantes islas y playas, además cimentó unas increíbles formaciones rocosas y un salto de agua tan alto, tan alto, que en el mundo no hay otro igual.

Cuando analizaba su obra le pareció que aún estaba inconclusa. Sin más preámbulos dibujó unas hermosas montañas cubiertas de nieve, algo único en el trópico.

Del otro lado prefirió recrear el desierto más grande de la costa  y unos llanos infinitos para que cubrieran  la tercera parte del territorio, todos atravesados por ríos caudalosos para hacerlos aún más fértiles y  que albergaran una fauna tan variada y espléndida representada por venados, osos hormigueros, chigüires, garzas y báquiros.

Tampoco pudo resistir la tentación de hacer uno de los ríos más imponentes del planeta. Tan es así que casi toda su extensión es navegable y por su gran caudal ocupa el tercer lugar en el mundo, después del Amazonas y del Congo. Su nombre es Orinoco, rodeado a la más singular y exuberante selva.

Admiró palmo a palmo el fruto de su creación y recordó: “Esta tierra tiene un lago mágico. ¿Qué tal si para incrementar esa majestuosidad lo dotamos de un fenómeno natural especial, eterno?”.

Así fue como dispuso que en Ologá, al sur del Lago de Maracaibo, retumbara entre los meses de abril y noviembre de cada año el más hermoso espectáculo de luces naturales, llamado después Relámpago del Catatumbo por considerarse que sucedía en el delta del río Catatumbo.

Con mucha determinación creó un ser especial para que habitara esta parte del mundo, con el único propósito de cuidarla y amarla tanto como ya la estaba amando él.

Se trata de un hombre valiente, decidido, trabajador, alegre, familiar, solidario, con sentido de superación y cargado de buen humor. Por supuesto que también lo dotó de defectos: impuntual, parrandero, muy enamorado.

Hoy Venezuela es una nación llena de contrastes naturales y fuente de inspiración incluso para el séptimo arte.

Tanto es así que cinco días no son suficientes para recorrerla, admirarla, saborearla; tal y como lo recuerda Álvaro Javier Medina Ramírez en un video que encontrarán a continuación,  publicado en su canal de Youtube y motivo e inspiración para redactar este texto en homenaje a esta maravillosa obra del creador llamada Venezuela.

 

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